20 nov. 2009

La tierra pródiga(las regiones)

I
LA REGIÓN DE LOS RÍOS

Balancán.


Siguiendo nuestra exploración de la Región de los Ríos entraremos como el sol, por el este, en Balancán (en lengua maya significa: Balam, tigres; can, serpiente). A lo largo y ancho de todo este municipio de 3,237.87 kilómetros cuadrados se abre una planicie consuelos sumamente fértiles.


Cinco pequeños poblados nos recibirán en las márgenes del Usumacinta: Nicolás Bravo, Multé, Netzahualcóyotl (antes Santa Anna), Miscab y Balancán, la cabecera municipal.


En este municipio el río Usumacinta recibe las aguas de arroyo Chinal, procedente de dos lagunas importantes: Agua Fría y Tamarindo. Son hermosos los playones de arena limpia que se descubren cuando las aguas bajan. En Multé el río San Pedro se une al río Usumacinta y le aumenta así su gran caudal.


La vegetación típica de esta zona es la sabana: una gran extensión de tierra cubierta por crecida y espesa hierba, propia para alimentar el ganado. La actividad principal es, justamente, la ganadería: en 1992 había 327,191 cabezas de ganado en el municipio. Se ha desarrollado el cultivo de arroz, para el que resultan muy adecuadas estas tierras.


Los habitantes de Balancán recuerdan con nostalgia los densos conglomerados de bosques de frondosos árboles de maderas preciosas. La tala arbitraria e irracional nos arrebató buena parte de aquella gran riqueza, de modo que la caoba y el cedro ya casi no existen en la región. Ahora se aren los potreros donde antes se cerraba la espesa floresta, pero la riqueza ganadera no repara la pérdida de reservas silvícolas. En San Pedro hay vestigios mayas importantes y vale la pena visitar el museo regional de Balancán por sus esculturas y cerámicas mayas.


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( Aquí escribimos la parte de entrada que veremos extendida )

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